Quotes from the Book

In this country, in one way or another, everyone had bean, was, or would be part of the regime. "The worst thing that can happen to a Dominican is to be intelligent or competent," he had once heard Agustín Cabral say ...and the words had been etched in his mind: "Because sooner or later Trujillo will call upon him to serve the regime, or his person, and when he calls, one is not permitted to say no." [Agustín Cabral] was proof of this truth....As Estrella Sadhalá always said, the Goat had taken from people the sacred attribute given to them by God: their free will.
They had forgotten the abuses, the murders, the corruption, the spying, the isolation, the fear: horror had become myth. Everybody had jobs and there wasn't so much crime.
He undressed and, wearing slippers and a robe, went to the bathroom to shave. He turned on the radio. They read the newspapers on the Dominican Voice and Caribbean Radio. Until a few years ago the news bulletins had begun at five. But when his brother Petan, the owner of the Dominican Voice, found out that he woke at four, he moved the newscasts up an hour. The other stations followed suit. They knew he listened to the radio while he shaved, bathed, and dressed, and they were painstakingly careful.
No lo entiendes, Urania. Hay muchas cosas de la Era que has llegado a entender; algunas, al principio, te parecían inextricables, pero, a fuerza de leer, escuchar, cotejar y pensar, has llegado a comprender que tantos millones de personas, machacadas por la propaganda, por la falta de información, embrutecidas por el adoctrinamiento, el aislamiento, despojadas de libre albedrío, de voluntad y hasta de curiosidad por el miedo y la práctica del servilismo y la obsecuencia, llegaran a divinizar a Trujillo. No solo a temerlo, sino a quererlo, como llegan a querer los hijos a los padres autoritarios, a convencerse de que azotes y castigos son por su bien.
Trujillo lo premió con una sonrisa. Siempre sintió simpatía por Modesto, que, además de inteligente, era ponderado, justo, afable, sin dobleces. Sin embargo, su inteligencia no era controlable y aprovechable, como la de Cerebrito, el Constitucionalista Beodo o Balaguer.
Hay muchas cosas de la Era que has llegado a entender; algunas, al principio, te parecían inextricables, pero, a fuerza de leer, escuchar, cotejar y pensar, has llegado a comprender que tantos millones de personas, machacadas por la propaganda, por la falta de información, embrutecidas por el adoctrinamiento, el aislamiento, despojadas de libre albedrío, de voluntad y hasta de curiosidad por el miedo y la práctica del servilismo y la obsecuencia, llegaran a divinizar a Trujillo. No sólo a temerlo, sino a quererlo, como llegan a querer los hijos a los padres autoritarios, a convencerse de que azotes y castigos son por su bien. Lo
No era el deseo de aprender, de triunfar, lo que te confinaba en la biblioteca, sino de marearte, intoxicarte, perderte en esas materias —ciencias o letras, daba igual— para no pensar, para ahuyentar los recuerdos dominicanos. —Pero,
Într-o clasificare după merite, pe primul loc se află militarii. Îşi fac datoria, se ţin foarte puţin de intrigi, nu pierd timpul. Apoi, tăranii. (…) Urmează funcţionarii, întreprinzătorii, comercianţii. Literaţii şi intelectualii – ultimii. Chiar şi după preoţi… O adunătură de canalii.
Luego de tantos años de servir al Jefe, habías perdido los escrúpulos, la sensibilidad, el menor asomo de rectitud. Igual que tus colegas. Igual que el país entero, tal vez. ¿Era ése el requisito para mantenerse en el poder sin morirse de asco? Volverse un desalmado, un monstruo como tu Jefe. Quedarse frescos y contentos como el bello Ramfis después de violar y dejar desangrándose en el Hospital Marión a Rosalía. La
Detrás de sus pestañas, el Generalísimo observó cómo se descomponían de envidia las caras de Virgilio Álvarez Pina, de la Inmundicia Viviente, de Paíno Pichardo y de los generales. Sufrían. Pensaban que el nimio, el discreto poeta, el delicuescente profesor y jurista acababa de ganarles unos puntos en la eterna competencia en que vivían por los favores del Jefe, por ser reconocidos, mencionados, elegidos, distinguidos sobre los demás. Sintió ternura por estos diligentes vástagos, a los que tenía viviendo treinta años en perpetua inseguridad. —No
Yo no quería creer que hubiera traicionado a su compañero de toda la vida. Bueno, la política es eso, abrirse camino entre cadáveres. —El
—¿Valía la pena, papá? ¿Era por la ilusión de estar disfrutando del poder? A veces pienso que no, que medrar era lo secundario. Que, en verdad, a ti, a Arala, a Pichardo, a Chirinos, a Álvarez Pina, a Manuel Alfonso, les gustaba ensuciarse. Que Trujillo les sacó del fondo del alma una vocación masoquista, de seres que necesitaban ser escupidos, maltratados, que sintiéndose abyectos se realizaban. El
Mis infortunios sentimentales se debían más a mí que a ella, por haberla querido de una manera que ella nunca hubiera podido quererme a mí, aunque, en algunas contadas ocasiones, lo intentara.

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