The House of the Spirits
Quotes from the Book
For women, the best aphrodisiacs are words. The G-spot is in the ears. He who looks for it below there is wasting his time.
La besó en la mejillla lo más cerca posible de la boca, deseando con pasión permanecer a su lado eternamente para preservarla de las sombras. Olía a yerbas y tenía la piel fría. Supo que amarla era su destino inexorable.
Las fotografías engañan al tiempo, suspendiéndolo en un trozo de cartón donde el alma queda bocabajo, decía
El ardor de ese beso no los abandonó en muchos días y llenó de fantasmas delicados sus noches, dejando su recuerdo en la piel, como una quemadura. La alegría de ese encuentro los transportaba levitando por la calle, los impulsaba a reír sin causa aparente, los despertaba sobresaltados en la mitad de un sueño. Se tocaban los labios con las puntas de los dedos y evocaban exactamente la forma de la boca del otro.
Ella se consideraba a sí misma como un cometa navegando en el viento y, asustada de su propio motín interior, cedía a veces a la tentación de pensar en alguien que pusiera freno a sus impulsos; pero esos estados de ánimo le duraban poco. Cuando meditaba en su futuro se tornaba melancólica, por eso prefería vivir desaforada mientras le fuera posible.
Se reunían un par de veces al año en cualquier punto del mapa para vivir unos días de ilusión y regresar luego con el cuerpo agradecido y el alma alborozada.
All you will have is the present. Waste no energy crying over yesterday or dreaming of tomorrow. Nostalgia is fatiguing and destructive, it is the vice of the expatriate. You must put down roots as if they were forever, you must have a sense of permanence.
Se encerraba en su habitación a escuchar sus sinfonías predilectas y deleitarse en su propia tristeza
La tensión se aflojó poco a poco. Ella tomó entre sus manos la oscura cabeza de su amigo y lo miró. Sonrieron aliviados, divertidos, temblorosos, seguros de que no intentarían una aventura fugaz porque estaban hechos para compartir la existencia en su totalidad y emprender juntos la audacia de amarse para siempre
Era ella quien se abría como una sandía madura, roja, jugosa, tibia, ella quien sudaba esa fragancia penetrante de mariscos, ella quien lo mordía, lo arañaba, lo chupaba, gemía, agonizaba de sofoco y de placer. Era en su carne compasiva donde se sumergía hasta perder el aliento y volverse esponja, medusa, estrella de altamar.
Olía a yerbas y tenía la piel fría. Supo que amarla era su destino inexorable.
Todo desapareció a su alrededor y sólo tuvieron consciencia de sus labios unidos tomando y recibiendo. En verdad apenas fue un beso, la sugerencia de un contacto esperado e inevitable, pero ambos estaban seguros de que ése sería el único beso que pudieran recordar hasta el fin de sus días y de todas las caricias la única en dejar una huella certera en sus nostalgias. Supieron que dentro de años todavía podrían evocar con presión el contacto húmedo y cálido de sus labios, el olor a pasto fresco y la tormentosa sensación de sus espíritus.
En cada ocasión debía acomodar su estado de ánimo a las exigencias del momento, pero al terminar la jornada, en el silencio de su habitación, pasaba revista a los acontecimientos y concluía que en medio del diario desafío lo más conveniente era no pensar demasiado para evitar que el miedo o la ira lo paralizaran.
Francisco encontró en esos sencillos elementos un profundo sentido estético y decidió que más tarde tomaría algunas fotografías para su colección. Nunca pudo hacerlo
Mario no tenía humor para la chabacanería y había superado hacía años cualquier tendencia a la promiscuidad
La humanidad debe vivir en un mundo unido, donde se mezclen las razas, lenguas, costumbres y sueños de todos los hombres. El nacionalismo repugna a la razón. En nada beneficia a los pueblos. Sólo sirve para que en su nombre se cometan los peores abusos.
Si una mujer ofrece la mejilla para que su novio no la bese en la boca, hasta un ciego puede ver que ya no siente amor.
A metà pomeriggio il professor Leal sollevò lo sguardo e fissò Hilda. -Cosa ti succede, cara?- domandò con voce spezzata da quattro giorni di silenzio. -Quello che succede a te. Il professore capì. La conosceva bene e seppe che se si sarebbe lasciata morire nella stessa misura in cui l'avesse fatto lui, perchè dopo averlo amato senza tregua per tanti anni, non gli avrebbe permesso di andarsene via da solo. -Va bene- disse alzandosi a stento e tendendole una mano. Entrarono con lentezza in casa, sorreggendosi a vicenda.
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- Author
- Isabel Allende
- Genre
- Fiction
- Goodreads rating
- 4.00 (38k ratings) →
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